Las palabras griegas, que nos han dado tantas raíces, nos prestan a kalós, bello; éidos, imagen; scopéo, observar; para formar el Kaleidoscopio que es cambio, imágenes dinámicas, diferentes, impresiones personales sobre el mundo.








jueves, 2 de diciembre de 2010

Un caleidoscopio personal


Ayer se murió mi abuela María Teresa. Con noventa y cuatro años, fue protagonista de casi todo el siglo veinte venezolano. Nació cuando el país todavía chapoteaba en el siglo anterior, gracias a la dictadura de Gómez, y vivió el nacimiento de la gran esquizofrenia: el boom petrolero. Por una parte, venían los gringos cargados de una forma de vida nunca vista, construyendo oasis de casas cercadas, rodeadas de grama y con aire acondicionado; con neveras a kerosén, los carros enormes, los campos de golf y la piscina del club. Por otro lado, la invasión de gente que llegaba de todas partes del país a trabajar en los campos petroleros como obreros, como ayudantes, como enfermeros, señoras de limpieza, cocineros.

Mi abuela, por supuesto, formaba parte de ese segundo lote. La pionera, mi bisabuela, se fue a Lagunillas apenas oyó decir que las arepas las podía vender a locha y no a tres por puya, como las vendía en Betijoque. Cuando logró reunir lo suficiente se trajo a María Teresa al rancho para que la ayudara a trabajar, a tender arepas, a pilar el maíz, a dar de comer a todos esos obreros que les compraban el desayuno y el almuerzo, que hacían fila en la puerta de la casa, que era como un palafito, como solían ser las casas en Lagunillas.

María era una mujer rebelde, fuerte, citadina; eso de quedarse en un pueblo a vestir santos y suspirar por hombres que se iban y no volvían, no era con ella. Temprano se peleó con el cura de Betijoque por acusarla de pecadora, de atreverse a organizar los actos de la iglesia siendo hija natural. Su reacción fue renegar del cura, no de Dios. Siempre nos decía que ella no necesitaba curas para conversar con Dios, que Él estaba en todas partes.

Así que, lejos de echarse, se fue con Bisa a Lagunillas, y cuando encontró el primer amor de su vida, no dudó en irse con él, sin mucho trámite.

─Le dije a mamá que no me esperara ─me contó una vez, guiñándome el ojo─, no quería que se preocupara, que estuviera buscándome por ahí.

Ese hombre, el prefecto del pueblo, andino como ella, alto, blanco, con un mechón que le caía en la frente, que no aguantaba gomina, se la llevó con él hasta que lo trasladaron de ciudad. Entonces la mandó a Caracas y le puso una pensión en La Pastora. A María le daba pena decir que ella era la dueña, porque era muy joven ─diecisiete años─ y porque además no me iban a respetar, me contaba. Así que decía que la dueña era Bisa, Doña Angélica, y así se conoció esa primera casa, esa pensión que no me acuerdo muy bien donde quedaba, si era cerca de Mecedores o de la esquina de El Chorro.

Elvira, el personaje de Cabrujas en El día que me quieras, decía que uno quiere ver la historia y termina siempre por oírla. Pero María Teresa no, ella siempre fue el primer chicharrón de la historia. Seguramente está en todas las fotos que tienen una multitud de fondo: en la celebración de la muerte de Gómez, en la caída de Pérez Jiménez, en la concentración que pedía el voto femenino, en la que abucheó a Nixon cuando fue a Caracas, en la que dio la bienvenida a Fidel en el año 59 en El Silencio, en la que salió a protestar cuando tumbaron a Medina, y ese día de mayo de 1935, en la que salió a recibir allá en Cabimas, en medio del calor y la humedad, al cantante más grande de todos los tiempos, a Carlos Gardel.

Cada vez que recordaba ese concierto se le iluminaban los ojos. Nos decía que era el hombre más bello que había conocido: alto, el pelo negro, los ojos azules, el flux blanco y el sombrero de medio lado, y esa voz hermosa que cantaba y cantaba. Reunió para la entrada y no le importó gastarse ese realero de entonces e irse desde Lagunillas hasta Cabimas a verlo. “Eran como cincuenta bolos ─me decía, perdida en la inflación─, pero uno tiene que ver esas cosas y acordarse de que pasaron”.

María era capaz de describir el orden del concierto, primero Caminito, después El día que me quieras, luego Barrio (Melodía de Arrabal), y Volver aaaahh…volver, con la frente marchita, las nieves del tiempo plateando mi sien…Cantaba y su cara resplandecía. De la mano de sus palabras, llegué a ver a Gardel cantando, cómo comenzó con el repertorio que llevaba preparado y cómo la gente le pedía más. Gardel asombrado, después de tanto viaje ─venía de Paris, de Buenos Aires, de Nueva York─ llegó a ese pueblo desconocido, donde el público le hacía coro en todas sus canciones y lo ovacionaba por diez minutos enteros.

Como Tieta, la de Jorge Amado, María Teresa coleccionaba recuerdos bellos que nos contaba en los viajes, en las reuniones familiares, y, sobre todo, haciendo las hallacas. Pudiera llenar varios caleidoscopios con retazos de sus historias, con esas anécdotas precisas, que tuvieron en su mejor momento el día y el año en el que ocurrieron, pero que poco a poco se fueron diluyendo los años y los tiempos, y ya no sabíamos si había sido cuando Medina o con Pérez Jiménez, si fue en la esquina de Carmelitas o más arriba, en Dos Pilitas.

En estas navidades seguramente no habrá hallacas, pero tendremos como siempre el regalo de su fuerza, ese ejemplo de mujer luchadora, emprendedora, independiente. Y recordaremos su mirada llena de luz como el sol de Lagunillas, y su voz ronca cantándonos yaaa vamos llegando a Pénjamo…, o quizá eso de…sentir que es un soplo la vida…


2 de diciembre 2010

Los presos nunca son presos políticos

Hace unos días, no sabemos a cuenta de qué, la nueva ministra de Asuntos Exteriores y Cooperación de España, Trinidad Jiménez, argumentaba que en Venezuela no hay presos políticos porque "A diferencia de lo que ocurre en otros países, las organizaciones de defensa de los Derechos Humanos como Amnistía Internacional y Human Rights Watch no tienen catalogado como preso político a ningún preso en Venezuela".

Estas palabras, así como las de Chávez apoyando al gobierno chino en contra del premio Nobel de La Paz, Liu Xiaobo, quien está preso por "subversión contra el poder del Estado", no hacen sino subrayar una ética de adhesiones, una doble moral al enfrentar situaciones de violación de derechos humanos, cuya opinión depende de quien esté involucrado y si se tienen o no intereses que resguardar.

El nivel de información y la manera como las sociedades se están organizando no nos permite seguir los modelos maniqueístas del pasado, mucho menos en aspectos tan importantes como el poder reconocer una dictadura, una democracia, quienes son realmente presos políticos, o exiliados. ¿Dónde están esas líneas en este siglo XXI? ¿Cuáles son esos conceptos básicos que nos permiten reconocer los viejos nombres con todo y el disfraz de modernidad que puedan tener?

Seguramente estaremos de acuerdo que los elementos básicos de una democracia formal y representativa son el respeto a la constitución y a las leyes, la independencia de poderes, la libertad de asociación y de participación, la libertad de expresión y el derecho al trabajo sin discriminación. Si hablamos de presos políticos, estaremos hablando de cualquier persona a la que se mantenga en la cárcel por haber expresado opiniones en contra del régimen, aun cuando la causa formal sea acusarlo de un delito común.

Con este marco base, podemos enumerar ciertas “fallas” o “ausencias” en nuestra democracia actual, ilustradas por hechos recientes que ponen en entredicho la independencia de poderes, y el derecho al debido proceso en el caso de los presos políticos.

I

En un país donde la Constitución dice claramente en su artículo 63 que la representación tiene que ser proporcional, la inequidad del sistema electoral permitió que la oposición, a pesar de haber ganado la mayoría de los votos para la Asamblea (51,88%), obtiene solo 40% de los curules en el congreso.

No hay una respuesta clara del gobierno que explique esta anormalidad.

II

En recientes declaraciones, el Presidente de la República dice que si llegara a ganar la oposición en las elecciones del 2012, habría una revolución. Estas palabras fueron avaladas una semana después por el jefe del Comando Estratégico Operacional de las FF.AA, Rangel Silva, en contradicción con el artículo 330 de la constitución: “Los o las integrantes de la Fuerza Armada Nacional en situación de actividad tienen derecho al sufragio de conformidad con la ley, sin que les esté permitido optar a cargo de elección popular, ni participar en actos de propaganda, militancia o proselitismo político.”

La reacción del gobierno fue la de ascender a dicho militar al grado de General en Jefe.

III

La jueza María Lourdes Afiuni, paga una sentencia de 30 años de cárcel por ordenar la liberación del banquero Eligio Cedeño. Sobre este caso ha habido incluso un pronunciamiento del Grupo de Trabajo sobre las Detenciones Arbitrarias del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas, quien solicitó al Estado venezolano su liberación inmediata, así como la reposición de su cargo como jueza 31 de Control de Caracas, el cual ejercía al momento de su detención.

La Juez sigue en prisión.

IV

Los diputados recién electos, Biagio Pillieri y José Sánchez, están ambos bajo arresto, y Hernán Alemán y Richard Blanco, están sometidos a régimen de presentación. La constitución dice en su artículo 200: “Los diputados o diputadas a la Asamblea Nacional gozarán de inmunidad en el ejercicio de sus funciones desde su proclamación hasta la conclusión de su mandato o la renuncia del mismo”

Los diputados no han sido liberados a pesar de haber sido proclamados, y se les amenaza con dictarles sentencia.

V

En Venezuela hay un listado que reconoce al menos 22 presos políticos, sin contar los que han sido liberados, o los que tienen régimen de presentación. Hay presos en el ámbito sindical, como por ejemplo, el secretario general del Sindicato de Trabajadores de Ferrominera Orinoco, Rubén González, a quien se le acusa de haber promovido disturbios violentos dentro de esta factoría. Están también los casos de los comisarios Simonovis y Forero, de varios militares, de otros sindicalistas.

Las organizaciones internacionales tienen vedada la entrada al país.

Se trata pues de ver un poco más allá de lo que lanza la propaganda oficialista a la calle. No entendemos qué fue lo que instó a la Sra. Jiménez a declarar lo que ha reiterado en el congreso español. Creemos que puede obtener información más clara del país si se reúne no solo con fuentes oficiales, sino con un espectro más amplio de la sociedad. Los venezolanos esperamos de España y del resto del mundo el apoyo necesario para señalar estas irregularidades y para avanzar en el restablecimiento de una verdadera democracia.

19 de noviembre de 2010