Las palabras griegas, que nos han dado tantas raíces, nos prestan a kalós, bello; éidos, imagen; scopéo, observar; para formar el Kaleidoscopio que es cambio, imágenes dinámicas, diferentes, impresiones personales sobre el mundo.








viernes, 25 de marzo de 2011

La cruzada estudiantil

Veo la imagen de uno de los estudiantes que se cosió la boca para demostrar así que no está haciendo trampa en la huelga de hambre y me pregunto de inmediato: “¿hubiera tenido yo la valentía de hacer lo mismo en ese caso?”. No sé, tengo sentimientos encontrados.

Por una parte, sigo pensando que la huelga de hambre, así como el paro petrolero y otros tipos de huelga, son medidas extremas a las que hay que recurrir con mesura, con una meta muy concreta a lograr y cuando todos los otros recursos se han agotado. Pero por otra parte, sé que en este país en el que vivimos las instituciones están secuestradas por el gobierno y se niegan a atender los casos de violaciones de derechos humanos, de incumplimiento de contratos colectivos, de revisión de acuerdos y de leyes, en fin, de todo lo que para ellos huela a oposición, pues según el gobierno, estas protestas forman parte de una operación para desestabilizar al país.

Entonces, ¿cómo lograr que el gobierno reaccione, o que el país reaccione y exija sus derechos?

Estos muchachos han iniciado una cruzada. Tienen ya casi un mes en huelga y están dispuestos a llegar hasta el fin. Así lo han declarado a los medios, así lo han demostrado haciendo cosas como coserse la boca. Y los partidarios del gobierno lo único que saben hacer es montarles una parrilla frente al sitio donde hacen la huelga, o utilizar la televisora del Estado para tratar de descalificar sus acciones, a través de discursos infamantes y videos engañosos, o reírse como hienas en programas de humor denigrantes. Especialmente lamentable es el caso de la ministra Córdova, que intenta descalificar la acción de los estudiantes diciendo que están siendo manipulados, como si fueran títeres o focas, cuando justamente lo que están demostrando es independencia de criterio y valentía en sus decisiones.

La huelga de hambre en Venezuela ha cundido como medio de protesta casi único. La sordera y la desidia de las instituciones, la posición lamentable del Ejecutivo, incapaz de tomar decisiones en ninguno de los sectores si no son bendecidas por el jefe máximo, la indecisión de los sectores políticos y el marasmo de la sociedad civil ha llevado tanto a individuos como a gremios organizados a utilizar una forma de protesta extrema como la única manera para lograr ser escuchados.

Vemos en la prensa que durante el 2010 se hicieron 105 huelgas de hambre, y en lo que va del 2011 están contabilizadas más de 35, lo que está prendiendo luces de alarma en las instituciones internacionales de Derechos Humanos. Enfermeros, obreros, personas que luchan por sus derechos como empresarios o trabajadores indistintamente, utilizan la huelga de hambre en forma parcial o, como este caso de los estudiantes, en forma ya extrema, para solicitar un presupuesto justo a las universidades autónomas de todo el país.

Durante la huelga anterior los estudiantes lograron liberar a varios de los presos políticos. En esta, han logrado que aumenten las becas estudiantiles, homologándolas con las que otorga el gobierno a las universidades “revolucionarias”. Han logrado también promesas de mejoras en los servicios de transporte y el comedor estudiantil. Pero no quieren levantar la huelga, pues falta lo más grueso de sus peticiones: el compromiso serio de aumento del presupuesto universitario para el mejoramiento de las condiciones laborales de obreros, empleados y profesores.

Tristemente ya tenemos una primera víctima de huelgas de hambre, a quien no debemos olvidar: Franklin Brito. Ojalá tanto el gobierno como la dirigencia estudiantil se sienten de inmediato a negociar una salida a esta crisis, pues no es con muertos como queremos construir nuestro futuro.


25 de marzo de 2011