Las palabras griegas, que nos han dado tantas raíces, nos prestan a kalós, bello; éidos, imagen; scopéo, observar; para formar el Kaleidoscopio que es cambio, imágenes dinámicas, diferentes, impresiones personales sobre el mundo.








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En mis ratos libres, soy ingeniero, consultora de empresas...

El estado moderno y el desarrollo empresarial



El fin de semana escuché, como muchos de nosotros, el discurso del nuevo presidente de Colombia en el acto de toma de posesión. Me llamó la atención, cuando habló de la unidad nacional y la prosperidad democrática, la mención específica al crecimiento económico por la vía del desarrollo empresarial. El presidente Santos recalcó en primera instancia “convocar las mejores inteligencias y voluntades para construir entre todos un mejor país”, es decir, llamar a los más preparados, a los talentos que tienen experiencia y conocimiento, para trabajar en los proyectos que se lleven a cabo.

Luego, y es aquí donde me quiero detener, insistió varias veces en que su gobierno apoyaría la creación de empresas como forma de mejorar el empleo: “Nuestra meta es bajar el desempleo…así como apoyar el emprendimiento de los colombianos para que surjan más empresas rentables y generadoras de trabajo.” O más adelante: “La prioridad…de mi gobierno será la generación de prosperidad social a través de la creación de trabajo”.

La cultura empresarial del siglo XXI está basada en las potencialidades del individuo, en su capacidad y su empeño para salir adelante. Los gobiernos modernos se dedican a apoyar estas iniciativas, brindar acceso a los fondos de capital, capacitar y promover la creación de empresas, el flujo de inversiones productivas y sobre todo, la toma de conciencia y responsabilidad del individuo como creador y generador de empleo, como dueño de su futuro y de sus posibilidades.


Este planteamiento contrasta fuertemente con la política de desarrollo que promueve el gobierno de Venezuela, a través del llamado socialismo del siglo XXI. En nuestro país, lejos de crear, hemos entrado en un círculo donde todas las semanas el gobierno amenaza con expropiar o cerrar un número creciente de empresas, lo cual ya se empieza a reflejar en el índice de desempleo y en las oportunidades que el ciudadano común percibe para acceder a un trabajo digno.


Factores como la inflación, la caída del PIB, la burocracia para entregar divisas y la falta de un marco legal que promueva el emprendimiento, se conjugan en una fórmula perversa para generar una recesión económica que no tiene salida en el corto plazo. Las empresas privadas que todavía sobreviven, sean del sector que sean, están acosadas por infinitos controles, que ahogan el acceso a fondos y hacen muy difícil su permanencia en el tiempo. Adicionalmente, las empresas que han sido estatizadas, están manejadas por personas cuyas credenciales principales son de orden político, y no necesariamente tienen los conocimientos técnicos para mantener y sacar adelante la producción en forma rentable.
El modelo de desarrollo que gobierno insiste en implantar ha fracasado en todas partes del mundo. Basado en el control absoluto del estado sobre la actividad económica, deja cada vez menos espacio para el emprendimiento privado. Las consecuencias de esta política todavía no se reflejan adecuadamente en las estadísticas. Las cifras oficiales presentan un nivel de desempleo del 8 %, pero al analizar la estructura del empleo en Venezuela, podemos ver la verdadera pérdida de puestos de trabajo, pues estamos hablando de un 50% de “empleo informal”, el cual no tiene acceso a prestaciones laborales ni a ningún tipo de beneficios de la seguridad social.

Una nueva política de desarrollo para nuestro país tiene que centrarse en estrategias dirigidas a fomentar el empleo y el emprendimiento. Es necesario promover iniciativas en los sectores de mayor impacto en el crecimiento de puestos de trabajo formales: la construcción, la producción industrial, los servicios. Tenemos que poder cambiar la visión del estado que regala por el individuo que se gana. Generar emprendedores y microempresas en vez de fomentar la dependencia. Salir adelante mediante el trabajo en vez de quitarle lo propio a un tercero.

Para ello se hace necesario comenzar desde ahora a buscar espacios para dialogar y negociar con el gobierno. No podemos seguir, como empresarios, esperando que las cosas cambien para ver como nos adaptamos. Es necesario reflexionar sobre las acciones posibles y tomar iniciativas. Internamente, podemos educar y fomentar la discusión con los trabajadores, que son en el fondo quienes son los más perjudicados cuando las empresas cierran. Apoyar a los empleados que quieran trabajar como emprendedores, como suplidores nuestros o de terceros. Lograr un cambio en la comunidad, de manera que las empresas privadas sean reconocidas por su generación de valor, por su contribución a la riqueza social y por su rol en el desarrollo del país.

Caracas, 14 de agosto 2010





Oficinas verdes

El diseño, construcción y operación de oficinas verdes pasó de ser una tendencia ambientalista a ser uno de los ejes clave de desarrollo en la infraestructura civil y comercial a nivel internacional. El tema ha cobrado cada día mayor importancia, no solo porque atiende la necesidad de reducción del consumo energético, que ya es un fin en si mismo, sino porque crea una conciencia ecológica, que irradia hacia ámbitos fuera del trabajo, promoviendo un cambio de actitud en el cuidado de nuestro medio externo.



¿Qué es una oficina verde?


El término “oficina verde” comenzó designando aquellas oficinas con una política explícita de reciclaje, donde se compraban productos ecológicamente amigables y se utilizaban muebles y espacios diseñados ergonómicamente.



Este concepto ha evolucionado en los últimos años, para abarcar una serie de prácticas que incluyen adicionalmente la ubicación, la optimización del uso de la energía, la existencia de controles eficaces en el uso del agua y del aire, prácticas laborales para minimizar desperdicios y la evaluación de la oficina como operación en marcha, integrando al personal en una metodología de trabajo armónica con el medio ambiente.

La tendencia internacional

El altísimo precio de la energía de los últimos años, aunado a la conciencia cada vez más extendida de la necesidad de reducir las emisiones de CO2 al ambiente y de tomar acciones para mejorar la calidad de vida del personal, ha traído como consecuencia que se vaya perfilando una metodología que sirva como estándar para diseñar, construir y operar oficinas verdes, que permita evaluar las edificaciones existentes y las que están por construirse en función de varios parámetros.

En Estados Unidos existe desde hace ya algunos años el U.S. Green Building Council, encargado de impulsar el cambio en la forma como se diseñan y construyen las comunidades. Esta institución ha desarrollado una metodología (Leadership in Energy and Environmental Design, LEED) para evaluar el estado de las edificaciones y plantear un programa para mejorar tanto las instalaciones como las prácticas de trabajo y de aproximación al medio ambiente.


En Europa, el Centre Scientifique et Technique du Bâtiment CSTB, ha llevado a cabo una labor similar, tanto en Francia como en otros países. Asimismo la Comisión Europea ha estado destinando fondos para la investigación en el diseño y construcción de edificaciones que usen la energía en forma más eficiente, propiciando la creación de la Red Europea de Edificios Experimentales en Energía en Edificación.

Aspectos evaluados

Lograr la certificación como oficina verde abarca aspectos diversos, siendo uno de los más importantes la eficiencia energética. Esta se mide por el uso óptimo de energía eléctrica, uso de energías alternas, sistemas de ahorro energético, manejo de emisiones y disposición de desechos sólidos.


Otras de las áreas evaluadas son la eficiencia general del edificio, eficiencia en el uso y disposición del agua, uso de recursos y materiales y políticas de reciclaje. Mención aparte merece la evaluación de la localización, no solo en cuanto a la relación tradicional costo-espacio, sino en función de la cantidad de energía utilizada en desplazamientos del personal hacia la oficina, por no hablar de la contaminación que provoca si son en transporte privado.


Por último, se observa también la medición de la calidad del espacio interno en cuanto a la calidad del aire, políticas anti-tabaco, confort de los usuarios y limpieza general.

Impacto en nuestro entorno

Se hace extremadamente atractivo poder incorporar esta metodología a las construcciones en Venezuela, adaptándola a las condiciones específicas del país, dada la escasez energética actual y las tendencias mundiales al respecto.


En este sentido, la Universidad Central de Venezuela, a través del Instituto de Desarrollo Experimental de la Construcción IDEC, está comenzando a trabajar en conjunto con algunas empresas nacionales e internacionales, en la auditoría de edificaciones verdes, contribuyendo así al desarrollo del estado del arte en nuestro país de esta materia.


03 de mayo 2010







Maestría personal


¿Me preguntas por qué compro arroz y flores? Compro arroz para vivir y flores para tener algo por lo que vivir.
Confucio
El estudio de los temas gerenciales aborda siempre a la empresa y a su entorno como los dos factores sobre los cuales hay que ejercer las estrategias de cambio, para crecer y salir adelante. La persona del gerente, no como ejecutivo, sino como persona en sí misma, queda relegada a un segundo plano, tanto, que estamos acostumbrados a posponer importantes eventos de nuestras vidas privadas en función del logro de un objetivo empresarial.


En la medida en que el entorno se ha ido complicando ─la crisis internacional, la situación del país, los conflictos laborales y pare de contar─ conozco cada vez más historias de gerentes y ejecutivos que caen enfermos, con crisis de stress, o sencillamente agobiados por el trabajo excesivo y la falta de sueño.



No podemos enfrentar el entorno amenazante de hoy si nosotros mismos nos estamos agrediendo. Trabajar hasta altas horas de la noche todos los días, el café y el cigarrillo, la falta de ejercicios, todo eso es una agresión a nosotros mismos. El tema es cómo puedo cambiar sin dejar de hacer lo que tengo que hacer. Conseguir un balance entre nuestra vida laboral y nuestra vida privada debe formar parte de nuestra metodología de trabajo.

En mi búsqueda de una respuesta a este tema tan difícil ─habiendo sido por años una adicta al trabajo, días, noches y fines de semana─, me tropecé con un libro ya bastante viejo, que me ha resultado interesante, sobre todo por sus implicaciones no solo a nivel personal, sino en todas las áreas de interacción. Zen en el arte del tiro con arco, de Eugen Herrigel, muestra, desde el punto de vista occidental, una visión sobre esa disciplina, pero sobre todo, sobre esa filosofía y la forma de vida que implica.



Aprender a relajarnos



Como primer paso para lograr un cambio de aproximación a nuestro entorno está la posibilidad de relajarnos mientras trabajamos. Suena a paradoja, pero es posible. Al menos en mi experiencia personal. Pero requiere estar dispuesto a cambiar nuestra forma de aproximarnos al problema, abiertos a nuevas soluciones.



Para ello, es necesario primero aprender a respirar en forma adecuada. Lo recomendable es comenzar todos los días, unos cinco minutos e ir aumentando, en un sitio donde no vayamos a ser interrumpidos. Quizá podemos cerrar la oficina por unos minutos y concentrarnos en la respiración, relajar el cuello, cerrar los ojos, hasta que se haga una rutina.



Un espacio para la meditación



Se ha escrito mucho sobre las ventajas de la meditación, de manera que no voy a insistir sobre eso. Lo que si es cierto es que, la meditación y la respiración relajada ayudan a la concentración. Nos pasa que en la medida en que vamos teniendo más actividades, hay mayor estrés asociado y empezamos a tener problemas para concentrarnos, nuestra eficiencia se ve disminuida por cansancio, por la cantidad de actividades que tenemos que acometer.



No se me ocurre otra manera sino comenzar con una disciplina. Podemos caminar unos veinte minutos todos los días, preferiblemente al aire libre, cerca de la casa. Esta es la parte más difícil, el cambio de rutina. Siempre buscamos una excusa para no hacerlo. Otras opciones que he practicado han sido buscar clases de meditación ─tipo yoga, tai-chi, hay incluso clases de meditación que pueden contratarse directamente en las empresas─ unas dos veces por semana, donde podamos, de la mano de una persona con experiencia, aprender la técnica a la que me refiero.



Una vez que aprendamos eso, podremos realizarlo en cualquier sitio, a cualquier hora. Lo importante es hacer de ello una práctica diaria.

Desarrollar la conciencia



La práctica constante de esta rutina de respiración, concentración y relajación es la que nos permitirá desarrollar la intuición, que es en el fondo la habilidad para distinguir los problemas incluso antes de formularlos de manera racional. Asimismo, nos ayudará a ampliar nuestra conciencia, a darnos cuenta de nosotros mismos, de nuestras emociones y sentimientos, de lo que nos rodea.



Herrigel plantea en forma muy sencilla lo que significa la perseverancia en la práctica: “Arco y flecha son, por decirlo así, nada más que pretexto de algo que podría darse también sin ellos; el camino hacia una meta, no la meta misma; ayudas para dar el salto final y decisivo”



Por supuesto, si queremos adentrarnos en los misterios de la filosofía Zen, entonces necesitamos dedicarle mucho más tiempo a su estudio, al ejercicio de una disciplina espiritual y corporal que es, en cualquier caso, fascinante. Pero como somos seres occidentales, inmersos en nuestros trabajos, en un país donde la palabra cambio le queda pequeña, lo importante es que cada uno de nosotros adapte en lo posible esta metodología a su rutina personal.



Por último, es importante que nos hagamos esa pregunta que se hizo Confucio, para qué hago las cosas, tener claro ese algo por lo cual quiero vivir y entonces verdaderamente tomar acciones para que eso sea una realidad, una forma de vida.





12 de marzo de 2010



 
Desacuerdos entre accionistas

Dicen que las relaciones más complejas que existen son las relaciones entre socios. Algunos las comparan al matrimonio, por aquello de que al principio, los accionistas están enamorados de una idea, y deciden emprender un camino compartido, de largo plazo en su desarrollo. Este símil, aunque atractivo, me parece que se queda corto. La empresa es un sistema mucho más complejo si se quiere, por el número de personas involucradas, donde intervienen variables que van más allá de la relación entre los socios. Adicionalmente, la compensación empresarial no es emocional, sino monetaria. Si existe una compensación emocional, es, por supuesto, un agregado excelente, pues refuerza la motivación para el logro de resultados y la toma de decisiones en forma fluida.

En las empresas puede ocurrir que uno de los socios se vaya, o que en el extremo todos vendan, y la empresa, ya con vida propia, siga produciendo beneficios para los nuevos dueños y sea en cierta forma “indiferente” a los que la fundaron y la hicieron crecer, lo que no sucede en el matrimonio, que sencillamente se termina. Las fuentes de conflicto típicas entre los socios de un negocio son diversas. Para el análisis, las hemos agrupado en tres tipos: conflictos que tienen que ver con los valores, entre los que está la ética en el manejo del negocio, los que están relacionados con la visión y estrategia de desarrollo, y conflictos por roces personales no relacionados con la empresa.


Desacuerdos relacionados con los valores



En una sociedad es importante identificar y definir los valores que la rigen. Estos son los conceptos intangibles, los que nadie menciona, pero que son lo que aglutinan y dan coherencia a la forma de hacer las cosas. La mayoría de las veces los socios fundadores de una empresa no hablan explícitamente de sus valores, pues son amigos de la infancia, o hermanos, o familia, y “se supone” que piensan igual, que tienen la misma visión del mundo. Ocurre que en algún momento de la historia, hay algún detonante externo o interno que hace necesario que se aborde la situación, definiendo este piso en común, para poder seguir adelante.



Entre las empresas que me han parecido más interesantes, destaca Bechtel, una empresa de ingeniería y construcción que tiene más de 25 años siendo de las primeras mundialmente en ese sector. Bechtel tiene una lista sencilla de valores, que hoy en día cualquiera puede chequear en su página web. Los empleados, clientes o accionistas de Bechtel Corporation tienen derecho a reclamar el cumplimiento de conductas de acuerdo con esos valores, que han sido ampliamente discutidos y aprobados entre socios y directivos, y difundidos a lo largo de sus oficinas en más de treinta países, a los miles de empleados de la compañía. Funcionan como una guía de conducta, ante las discrepancias que puedan existir en las diferentes geografías y las diversas culturas donde trabajan.



La visión y la estrategia de desarrollo.



Otro de los puntos neurálgicos en la relación de socios es el cómo se va a desarrollar la empresa. Cuál es el objetivo de largo plazo, con qué recursos se cuenta, hacia qué productos y mercados, con qué personal, qué forma de gobierno, cómo se toman las decisiones, en fin, todas las cuestiones que tienen que ver con el hacia dónde vamos, qué camino escogemos y cómo nos organizamos para lograrlo.



Aquí puede suceder que al principio, exista un acuerdo para arrancar, pero en la medida que el negocio crece, los accionistas vean otras oportunidades. Quizá uno de ellos se baje del barco, mientras los que quedan deciden su rumbo. Esta decisión de “divorcio” es más frecuente, aunque difícil de realizar en la práctica, debido al capital en efectivo involucrado para comprarle al que sale, sin comprometer la operación de la empresa. O accionistas y empleados de una parte de la empresa hacen un “spin-off”, mientras que la casa matriz se queda con el negocio original.



Las diferencias personales



Este caso sale del ámbito empresarial. Puede ocurrir que dos socios tengan diferencias a título personal y decidan terminar la sociedad. En este caso lo más conveniente suele ser buscar un inversionista que esté dispuesto a comprarle a una o a ambas partes.

Reflexiones finales



En días recientes hemos visto un famoso desacuerdo entre accionistas que, al momento de escribir este artículo, llevó a uno de los dueños a retirarse de su puesto directivo. Por el tipo de negocio y el alcance de esa empresa en la situación actual del país, lo que suceda tendrá seguramente un impacto importantísimo, no solo para los empleados y clientes, sino para la sociedad venezolana en general, quienes somos, de acuerdo con una definición poco ortodoxa que escuché, accionistas emocionales de la misma. Esperemos que los accionistas formales puedan dirimir sus diferencias y seguir desarrollando la empresa con los mismos valores éticos que hasta ahora han significado un excelente aporte para el país.


12 de febrero de 2010

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